domingo, 13 de septiembre de 2009

Camino a la deriva. Por Martín Mariño

La selección está perdida, casi como un barco desviado. No tiene conducción ni ruta de viaje, apenas invoca los nombres de sus tripulantes y eso no le garantiza nada. Confunde la maniobra y complica el rumbo.

Buscar responsables en un barco que se viene a pique parece ser más fácil que buscar una solución a este presente de selección camino al repechaje. Si no hay una idea futbolística definida, el culpable entonces es Maradona. Si no hay conducción y un equipo de trabajo serio, el responsable es Grondona. Y si no hay compromiso, los que están comprometidos son los jugadores.

Ahora hay que pensar en Perú y Uruguay, antes que sea demasiado tarde. Es hora de realizar una fuerte autocrítica, un juicio de valor para entender que por algo se está donde se está. Algo mal se está haciendo, o los jugadores no asimilan la inyección anímica del técnico con la que apela a la reacción de ellos, o ellos mismos se cansaron de sus constantes improvisaciones donde la responsabilidad, la falta de trabajo y la ausencia de un cuerpo técnico de prestigio dan como resultado el apático presente que encuentra a la selección Argentina en zona de repechaje.

Es momento de torcer el rumbo, si los jugadores del exterior no entienden el valor de la camiseta nacional, Maradona debe convocar a los jugadores del torneo casero, esos que aún conservan algo de espíritu amateur y hambre de gloria para defender la camiseta. Si conforma una lista de hombres para encarar las eliminatorias, que no salga de apuro a buscar la salvación en Palermo y Schiavi.

Diego, el gran ídolo de todos, no está apto para conducir la selección nacional, nunca lo estuvo. No tiene la experiencia como director técnico necesaria para semejante partido, esta vez él no puede entrar a la cancha. Maradona tiene al lado a Miguel Lemme y Alejandro Mancuso, ese buen compañero del diez en el showbool... Gente con poco rodaje, contrariamente a lo que demanda semejante tarea encomendada.

Diego necesita de Bilardo, del Checho Batista y del Tata Brown, esos a los que dejó celosamente de lado. Ellos tienen el mapa con destino de selección a buen puerto, con la experiencia y pergaminos necesarios para encausar el timón de este barco que va camino al repechaje, camino a la deriva.

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