La crisis económica que atraviesa el mundo ha causado grandes inconvenientes en cada rincón del planeta tierra. A pesar, de que parece ir llegando a su fin, las secuelas dejadas necesitaran de un tiempo prolongado para sanarse.A la hora de analizar los daños, podemos separar a los involucrados en diferentes categorías. En un de los rubros, quizás el que sufrió mayor desgaste involucra a las instituciones deportivas.
En nuestro país, se sabe que el fútbol tuvo que recurrir al estado para continuar con su actividad oficial, debido a los juicios iniciados por distintos deportistas, quienes reclamaban el pago de su haberes. La deuda, superaba los 30 millones de pesos. Sin embargo, el deporte que mayores inconvenientes presenta es el básquet. Pero a no engañarse, porque los problemas que atraviesa la Liga Nacional tienen mas de una década y la introdujo en un túnel, que pareciera no tener salida.
En el deporte de alta competición los principales ingresos que poseen los clubes se consiguen por intermedio de ventas y sponsors. Ahora, al básquetbol le falta una de las patas de esta mesa. Los jugadores firman sus contratos por una, o como máximo, dos temporadas con una institución, la cual deberá abonarle el sueldo pactado con anterioridad. El principal problema que aqueja a los clubes y lleva años sin resolverse aparece en ese punto.
Los jugadores, son agentes libres que se ligan a un equipo, pero jamás pertenecen al mismo. El club no adquiere los derechos del jugador empleado. En este terreno, se pagan contratos millonarios y a la hora de desprenderse de un jugador no existe oportunidad de negociarlo, por lo cual no ven un peso. En estas circunstancias, el mayor ingreso que perciben los clubes recala en las empresas interesadas en el producto. Ahora, ¿El producto es el indicado para el negocio de las grandes empresas? No. Y el motivo recae en que no les resulta redituable para el dinero que aportan. Una sola transmisión televisiva por semana, con un promedio menor a las 3.000 personas por encuentro, ayuda a que las grandes empresas miren hacia otros horizontes.
En los últimos años, ya son varios los clubes que no han podido subsistir, se bajaron de la Liga Nacional y algunos, incluso de todo tipo de competencia profesional.El último caso, marca la deserción de Ben Hur de Rafaela. El campeón de la Liga en la temporada 04/05 y monarca sudamericano en la 06, había perdido la categoría en el ultimo torneo y se disponía a disputar el Torneo Nacional de Ascenso (TNA). Sin embargo, los problemas económicos lo colocaron a un par de horas de perder su estadio, El Coliseo del Sur, que fue salvado del remate gracias al trabajo de los socios y el aporte de un grupo empresarial. Pero la alegría no fue completa, teniendo en cuenta que no logró presentar el libre deuda en los tiempos correspondientes y debió bajarse de toda competencia. De esta manera, acabó con 14 años de presencia ininterrumpida en el básquet nacional.
Con este panorama, los clubes que siguen el camino de los rafaelinos son varios. Sino se hace un replanteo de la situación y las cosas no cambian, las instituciones se dirigen a un pozo ciego que va a terminar destruyendo la liga de los Campeones Olímpicos.

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